jueves, 7 de abril de 2016

¿Sabes cuál es la parte de tu cuerpo que te impide dormir?

Nos levantamos cansados, aguantamos gracias al café y la idea de dormir aborda nuestra mente. Sin embargo, una vez en la cama no parece tan fácil sumirnos en un tranquilo sueño para llegar al día siguiente descansados.

Desde que dormir es una actividad tan importante como hacer ejercicio, comer bien o llevar una vida sin estrés, ha sido objeto de estudio de numerosos investigadores con el fin de identificar cuales pueden ser los limitantes a la hora de conciliar el sueño.

La luz de los dispositivos electrónicos (cómo smartphones u ordenadores), una cena abundante o drogas como el alcohol pueden hacer nuestras noches todo un desafío. Lo último que llega a nuestros oídos, y de forma inesperada, a manos de la Universidad de Buffalo, es la relación entre el tamaño de nuestra lengua y la dificultad para conciliar el sueño.

Las personas con amígdalas y lengua grandes tienen más problemas para dormirEl estudio dirigido por el investigador Thikriat Al-Jewair, ha sugerido que el papel de los dentistas en la identificación de signos para enfermedades como la apnea obstructiva del sueño (AOS), es vital para diagnosticar la condición a tiempo y elaborar el tratamiento.

¿La razón? Los investigadores encontraron que tanto amígdalas como lengua son buenos marcadores de la estructura de nuestra boca y al mismo tiempo de nuestra salud, pues deben tomar su espacio en la cavidad. En personas que padecen obesidad, estos dos elementos suelen tener un tamaño mayor, y curiosamente como ha comprobado el estudio, las personas obesas son 10 veces más propensas a padecer AOS.

Y la mayoría de los casos no son diagnosticados a tiempo o pasan desapercibidos. Por su parte, la apnea del sueño está relacionada con la aparición de numerosas enfermedades como la diabetes, la depresión, pérdidas de memoria y enfermedades cardiovasculares.

En su estudio, los investigadores analizaron los signos de la apnea del sueño en un total de 200 participantes. Se utilizó un método para identificarlos usando el Cuestionario de Berlín, una técnica que se suele emplear para detectarla.

Después, tomaron como referencia una serie de factores de riesgo asociados con el SAOS, como el peso, la circunferencia del cuello, la presión sanguínea y el tamaño de las amigdalas y la lengua.

Los resultados mostraron que más del 23% de los participantes tenían un riesgo alto de padecer apnea del sueño, en el que más del 80% eran hombres.

Aunque el papel de los dentistas en la identificación de la apnea del sueño no sea determinante, ayudará a los profesionales de la salud a tratar a personas que puedan encontrar problemas para dormir y no conozcan de su condición.

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